Bienvenidos al curso de verano de Psicología y Comunicación. A través de esta página sumaremos materiales para trabajar en el práctico de los lunes y miércoles de 17 a 19, a cargo de Germán Serain, Abel Vera Hidalgo y Melisa Turtula. Como saben se trata de un curso intensivo, de manera que recomendamos enfáticamente que se mantengan al día con los contenidos. También recomendamos la asistencia a los teóricos, los días miércoles de 19 a 21. Hay una segunda franja opcional de teóricos los días martes de 17 a 19 a cargo de Sergio Kom. Los contenidos son diferentes en ambas franjas, por lo que se sugiere optar en continuidad por al menos una de las dos.
Los primeros materiales de lectura se relacionan con el racionalismo cartesiano. Ustedes deberán leer las Meditaciones metafísicas de René Descartes (1641) como texto principal. Adicionalmente trabajaremos la Primera Parte del Discurso del método (1637) y un texto del anarquista francés Sebastién Fauré: las Doce pruebas de la inexistencia de Dios (1926).
Sumamos además algunos videos que nos ayudarán a comenzar a pensar en algunas cosas. El primero es parte de un clásico de Woody Allen (Hanna y sus hermanas) y nos lleva a preguntarnos en qué medida creer en algo puede ser el resultado de un acto de voluntad. El segundo nos remite en cierto modo a los dioses de la antigüedad clásica, que se caracterizan por ser poderosos, pero también pasibles de ser dominados por las miserias propias de lo humano, como las pasiones, las contradicciones, e incluso la posibilidad del error. También podríamos pensar en este punto en aquel texto de Mario Benedetti que se compadece por la soledad de Dios... Los dioses en teoría no se psicoanalizan, pero...
Les dejamos finalmente una pregunta para que respondan en los comentarios de esta entrada: digamos que todos creemos en algo. Y que cada quien tendrá una concepción personal respecto de eso que algunos llaman Dios. La pregunta es: ¿Qué sucede si en realidad Dios termina siendo algo diferente de lo que vos suponés que es? La pregunta aplica igualmente a quien se declare ateo, pues creer que no hay ningún dios también es en definitiva una creencia. ¿Qué pasa si creés que no hay... y resulta que sí? Como dice Chacho Echenique: "Me persigno por si acaso, no sea que Dios exista..." Y lo podremos acusar de cualquier cosa, menos de no ser prudente.