lunes, 4 de febrero de 2019

Tarea y material de lectura

Por una parte les dejamos el enlace para que puedan leer el texto de Alain Finkielkraut "El encuentro con los demás", de su libro "La sabiduría del amor", sobre el pensamiento de Jean Paul Sartre y Emmanuel Levinas, que trabajaremos la clase que viene.

Por otra parte, en los comentarios de esta entrada queremos que escriban qué les pasó en el marco del ejercicio de observar y ser observados por el otro, de tener que describir y ser descriptos por el otro. Qué les sucedió con la impunidad que les ofreció el ejercicio al momento de mirar y describir, pero también en la posición contraria, de haber quedado expuestos a la mirada del otro, ese que los describió con un considerable grado de arbitrariedad.

Y al margen de la consigna, aunque todo tiene que ver con todo, les dejamos un ilustrativo video protagonizado por José Pablo Feinmann, como un aporte adicional al tema de la mirada del otro, incluida una famosa frase de Sartre que les recomendamos que recuerden: "Somos lo que hacemos con lo que los demás hacen de nosotros".

Aunque tal vez prefieran quedarse con la versión modificada que proponemos desde esta comisión de esa misma idea: "Somos lo que hacemos con lo que creemos que los demás hacen de nosotros". Sutil diferencia, de la cual hablaremos oportunamente.



4 comentarios:

  1. Respecto al ejercicio, sentí incomodidad al ser observada por alguien que no conozco y curiosidad por saber que veía en mi. Y al escribir sobre el otro sentí que tenía el poder de definirlo como yo quiera.

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  2. Retomo una frase del texto de Finkielkraut, "Frente al otro, que me posee al verme como yo no me veré nunca", que al leerla me remitió al ejercicio del Lunes. La imposibilidad de poder transmitir (en palabras) lo que pienso que soy al otro, me sentí vulnerable y nervioso. Mi compañero describió lo que vio de mi físicamente y al final lo que mi rostro transmitía durante el ejercicio, cosa que tampoco pude manejar.
    Al momento de describirlo trate de ver los detalles de su estética y lo que sentía al verlo a los ojos proyectando en él mis sensaciones.
    Axel Gonzalez

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  3. Cuando hicimos el ejercicio sentí incomodidad de ambas partes, quizás por ser observados tan fijamente por un desconocido o por la ansiedad de saber que es lo que está pensando de mi. Luego, cuando leí lo que escribió, me sorprendi al darme cuenta que era casi lo mismo que yo había escrito de ella.

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  4. Coincido con los comentarios anteriores en que el ejercicio fue bastante incómodo, tal como lo evidenciaban las tímidas risas que surgían entre nosotras cada vez que cruzábamos la mirada. Reconozco que también me generaba cierta incertidumbre el saber si lo que yo estaba escribiendo coincidía realmente con sus características (las de mi compañera) o no. No quería que al momento de leer el papel ella no se sintiera identificada en ningún aspecto. Por el contrario, que escriban sobre uno, da curiosidad. Solemos concederle bastante importancia a lo que los otros piensan de nosotros, y el ejercicio valía para saber cuál es la primer impresión que damos, ese prejuicio del que hablamos la primer clase.

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